Diócesis de Matagalpa

96 años de la Diócesis de Matagalpa con 6 nuevos sacerdotes

6 Sacerdotes para la Iglesia, fueron ordenados en la Iglesia Catedral San Pedro Apóstol, el sábado 19 de diciembre 2020, en la celebración de los 96 años de fundación canónica de la Diócesis de Matagalpa, durante la Santa Misa presidida por Monseñor Rolando Alvarez, concelebrada por el Clero, y con presencia limitada de fieles como prevención ante la pandemia de la COVID-19, pero con miles unidos a través de los medios de comunicación.

Los nuevos presbíteros proceden de los siguientes lugares: El padre Edgar Balmaceda de la comunidad Las Tunas, parroquia Santa Lucía en Darío, padre Winston Martínez de la parroquia San Juan Bautista en Matagalpa, padre Jader Guido de la comunidad Las Cuchillas en la parroquia San Dionisio, padre Omar Zeledón de la comunidad Fuente Pura, parroquia San Juan María Vianney, Matagalpa, padre Paul Tinoco y padre Luis Tórrez de la parroquia Inmaculada Concepción de María, Sébaco.

Al inicio de la celebración Monseñor Rolando José, invitó a elevar una oración al primer Obispo de la Diócesis, Mons. Isidoro Carrillo y Salazar, quien está sepultado a los pies de la imagen del Buen Pastor, en el lateral izquierdo del templo.

celebración Monseñor Rolando José
celebración Monseñor Rolando José

Misión de los sacerdotes:

En su mensaje Monseñor Alvarez, aseguró: “Nuestra misión, nuestra tarea es iluminar las conciencias con la lectura de los signos de los tiempos¸ que interpretados a la luz del Evangelio nos interpelan sobre cómo reconstruir nuestra patria, ¿cuáles deben ser las bases fundamentales que van a reconstruir el rostro de Nicaragua? Hoy las repito: la dignidad de la persona, la familia, la justicia social, la libertad”.

“Leyes naturales inscritas en el corazón del hombre que ciertamente no vienen del Estado, sino que son preexistentes, pero que habría que colocarlas como fundamento, como bases para levantar nuestro país con principios y valores. Insisto, también esta es nuestra misión. (Cf. Carta Pastoral, junio 2020)”.

La oración del pueblo escuchada por el Señor:

El Obispo también recordó que la oración del pueblo de Dios, de los campesinos, los pobres, de las familias elevadas al Señor todos los jueves pidiendo por las vocaciones, son escuchadas, por eso en este día son consagrados seis presbíteros.

Aquí el mensaje completo:

“Nos reunimos hoy para dar gracias a nuestro Dios y Señor por el misterio que en breve realizará en ustedes mediante el sacramento del Orden. El Señor Jesús los ha escogido para imprimirles una huella nueva, una impronta interior e imborrable; una rúbrica, que les asemejará a El, por la cual cada uno será llamado “alter Christus”, otro Cristo.

Sabemos todos que Jesús es el único Mediador entre Dios y los hombres; el único Maestro; solamente El une a Dios con el hombre y al hombre con Dios; y que nadie puede conocer al Padre, sino El y a quien El quiera revelarlo (Cf. Jn 1,18). Sin El nada podemos hacer, sólo El es necesario y suficiente para nuestra salvación. Pero también El ha querido que seamos nosotros hombres, vasijas de barro, los que administremos Su gracia, traigamos diariamente el Memorial de Su Pasión, Muerte y Resurrección. Seamos dispensadores de Su perdón y Su misericordia. Seamos propagadores de Su bendición.

Que gran misterio este! Así le ha parecido bien
Mediante el ministerio sacerdotal ustedes muchachos comunicarán a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, la Presencia, el Sacrificio Sacramental, el Evangelio, el Espíritu del Señor, en una palabra, la obra de salvación. Ustedes en el designio de Amor eterno serán sus cercanos colaboradores; El, la Piedra Angular, ustedes los obreros esforzados en la edificación de su Iglesia, no como asalariados, sino como servidores, como consoladores, como padres, como hermanos, como amigos del pueblo de Dios.

Esta escogencia, esta ternura de Dios al fijarse en ustedes y en todos nosotros, sacerdotes ministros del Señor, nos mueve, casi con impaciencia, a salir al encuentro y a la entrega de las personas a las cuales están destinadas nuestras vidas, a desgastarnos y donarnos, sin segundas intenciones, sin intereses terrenales.

Mis queridos Edgard, Jader, Omar, Winston, Paul y Luis Francisco, la vida, el correr de los años será para agradecer humildemente que, únicamente por Sus méritos somos constituidos sus ministros de esa Única mediación y nuestra respuesta será que “hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lc 17,10).

6 nuevos sacerdotes de la Diócesis de Matagalpa

Mediación Ministerial:

La mediación ministerial a la que estamos llamados, nos sitúa, hombres frágiles como seguimos siendo, en una posición de dignidad y de honor, “no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos” del pueblo por Jesús (Cf. 2 Cor 4, 5), de potestad, “después de dar gracias, lo partió y dijo: ´Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío´. Asimismo también la copa después de cenar diciendo: ´Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío´ (Cf. 1 Cor 11, 24-25); de ejemplaridad “os ruego, pues, que seáis mis imitadores“ (Cf. 1 Cor 4, 16), dispuestos a cumplir con todo nuestro ser la voluntad del Padre, “con Cristo estoy crucificado y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Cf. Gal 2, 19-20).

“Dios tiene en nosotros su instrumento vivo, su ministro y por tanto su intérprete, el eco de su voz; su tabernáculo, el signo histórico y social de su presencia en la humanidad, el hogar ardiente de irradiación de su amor hacia los hombres. Este hecho prodigioso lleva consigo un deber, el primero y el más dulce de nuestra vida sacerdotal: el de la intimidad con Cristo, en el Espíritu Santo y por lo mismo contigo, ¡oh Padre! (Cf. Jn 16, 27); es decir, el de una vida interior auténtica y personal, no sólo celosamente cuidada en el pleno estado de gracia, sino también voluntariamente manifestada en un continuo acto reflejo de conciencia, de coloquio, de suspensión amorosa, contemplativa.

La reiterada palabra de Jesús en la última Cena: ´permaneced en mi amor´ (Jn 15, 9) se dirige a nosotros”. (Cf. San Pablo VI 22 de agosto de 1968).

Este diálogo íntimo con Cristo es el impulso de toda acción ministerial, es la fuente de energía y hace eficiente la relación entre el amor a Cristo y la entrega pastoral “´Simón hijo de Juan ¿me amas más?´ Le dice él: ´Sí, Señor, tú sabes que te quiero´. Le dice Jesús: ´Apacienta mis ovejas´“ (Cf. Jn 21, 15). Es así como nuestra espiritualidad sacerdotal se orienta hacia el pueblo.

Llamados a sentir con el pueblo:

También nuestra oración debe pedir al Señor que nos infunda el sentido del pueblo que llevamos en nuestra misión sacerdotal y en nuestro corazón de consagrados a su salvación; del pueblo que convocamos en torno al altar, de cuyas necesidades, plegarias, sufrimientos, esperanzas, debilidades y virtudes somos intérpretes.
Nuestro hoy, el de nuestra gente, este tiempo, que también es tiempo del Señor, está lleno de incertidumbre, de tristeza, de dolor. Aun así, mis amados sacerdotes, los he visto inquietos, llenos de misericordia, urgidos por resolver las necesidades básicas de los más desposeídos, los enfermos, los ancianos, los pobres, los niños, los desempleados (de mi Tercera Carta Pastoral, Junio 2020). También a esto hemos sido llamados.

Tenemos que aprender a amar así a los hombres. Y también a servirlos así. Este será nuestro honor y nuestra aspiración. No rehusaremos jamás ser para ellos hermanos, amigos, consoladores, educadores y servidores. Seremos ricos con su pobreza y pobres en medio de sus riquezas. Seremos capaces de comprender sus angustias y de transformarlas no en cólera y en violencia, sino en la energía fuerte y pacífica de obras constructivas. Sabremos estimar que nuestro servicio sea silencioso, desinteresado y sincero en la constancia, en el amor y en el sacrificio.

Tendremos siempre delante a la Iglesia, una, santa, católica, en peregrinación hacia la meta eterna (Cf. San Papa Pablo VI, 22 de agosto de 1968); y llevaremos grabada en la memoria y en el corazón nuestro lema “Si alguno quiere venir detrás de Mí que renuncie a sí mismo cargue con su cruz y me siga”, así en nuestros rostros brillará el Rostro del Hijo de Dios, el dulce Jesús crucificado y resucitado.

96 años de la Diócesis de Matagalpa con 6 nuevos sacerdotes

Agradecimiento a los sacerdotes:

Me dirijo especialmente en este momento a ustedes, mis queridos sacerdotes, agradezco al Señor este momento de Gracia, en que nos ha permitido volvernos a encontrar físicamente. “No hay duda. Nacimos para ser pastores. Para estar con la gente, nuestra gente, la gente del Señor. Esa es nuestra vocación y en ella el Señor nos santifica. He contemplado al Señor y he contemplado minuciosamente el trabajo de cada uno de ustedes. Se los agradezco profundamente” (De mi Carta Privada, 7 de Mayo 2020).

Misión: Iluminar conciencias:

Nuestra misión, nuestra tarea es iluminar las conciencias con la lectura de los signos de los tiempos¸ que interpretados a la luz del Evangelio nos interpelan sobre cómo reconstruir nuestra patria, ¿cuáles deben ser las bases fundamentales que van a reconstruir el rostro de Nicaragua? Hoy las repito: la dignidad de la persona, la familia, la justicia social, la libertad. Leyes naturales inscritas en el corazón del hombre que ciertamente no vienen del Estado, sino que son preexistentes, pero que habría que colocarlas como fundamento, como bases para levantar nuestro país con principios y valores. Insisto, también esta es nuestra misión. (Cf. Carta Pastoral, junio 2020).

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En el Calvario, junto a María, a veces caídos, a veces en pie, Señor, “tu cruz sigue firme y nuestra fe también”. “¡Que María, Madre del amor hermoso, y José, custodio del Redentor, nos acompañen a todos con su incesante protección!” (Gratisimam Sane, 1994)”.

Redacción y fotografías: Manuel Antonio Obando Cortedano.
Diócesis Media.