Diócesis de Matagalpa

Mensaje de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, con motivo del Bicentenario de la Independencia de Centroamérica

“Conocerán la verdad y la verdad los hará libres.” Jn 8,32

A nuestros sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles católicos. A todo el pueblo de Nicaragua y hombres de buena voluntad que Ama el Señor.

Queridos hermanos y amigos: Nuestro saludo de paz en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Los invitamos a celebrarlo llenos de fe y esperanza, con el anhelo de ser siempre constructores de la Paz. La Independencia de Centroamérica del 15 de septiembre de 1821, es mucho más que una efeméride; entraña una herencia y un legado, por esto hermanos nicaragüenses que este acontecimiento nos lleve a reflexionar sobre la herencia del pasado, a meditar iluminados por la Palabra de Dios las circunstancias históricas del presente, a orar para no caer en la tentación (Cfr. Mt 26,41) de la desesperanza, a creer que la paz, la justicia, la alegría, el progreso y el amor son posibles si confiamos en Dios y en nuestra Madre Maria Inmaculada.

  Estamos viviendo el mes patrio y celebrando este 15 de Septiembre el bicentenario de la Independencia de Centroamérica y lo hacemos unidos en oración por nuestra amada Patria de Nicaragua.

Como sabemos, nos corresponde celebrar estas fiestas de un modo inédito, la pandemia del coronavirus ha trastocado todas las dimensiones de la vida, trayéndonos dolor, angustias y sufrimientos a millones de seres humanos en el mundo y en Nicaragua, oremos por nuestros compatriotas y hermanos sacerdotes que han partido por esta enfermedad.

Por otra parte, esta crisis ha visto florecer lo mejor de nosotros como sociedad, hemos sido testigos de incontables gestos anónimos de heroísmo, de cercanía, de compasión, en definitiva, de amor. De médicos, enfermeras, personal sanitario, sacerdotes, religiosas, quienes, sin temor a dar la vida, han estado acompañando y luchando en la primera línea contra la enfermedad junto al lecho de los enfermos. Y así tantos más, que silenciosa pero fielmente han luchado y servido a su prójimo, con amor y dedicación.

 Ellos han hecho patria, ellos han seguido la huella de nuestros héroes que en un día como hoy recordamos, de aquellos que dieron todo por la grandeza de la patria.

 Vaya para ellos, toda nuestra admiración, gratitud y oración. Junto a nuestra acción de

 Gracias hoy también elevamos una intensa oración por Nicaragua.

 NECESARIO Y BUENO ORAR:

Es necesario y bueno orar por todas las personas e instituciones en estos tiempos tan duros y complejos. La enfermedad ha agudizado una muy profunda crisis económica, que se une a la crisis institucional que se desencadenó en Abril del año 2018, sumiendo al país en violencia, incertidumbre y angustias. Son muchos los conflictos sociales no debidamente satisfechos, las de los jubilados que no les alcanza para una vejez digna, la de los niños abandonados sin cariño y protección, la de los pueblos originarios marginados y excluidos de la sociedad, la de los migrantes, la de los privados de libertad por motivos políticos, entre otros problemas que nos aquejan.

 Hoy necesitamos, más que nunca, autoridades lúcidas, sabias y respetadas que sepan conducirnos por caminos de amistad cívica, de diálogo tolerante y respetuoso, de búsqueda del bien común por sobre los intereses personales o partidistas y así encontrar sendas de justicia y paz social.

La Iglesia, Madre y Maestra, tiene una palabra que ofrecer desde su experiencia milenaria: Nicaragua necesita reavivar la Esperanza, un espíritu nuevo que da vida a esos huesos secos, en palabras del profeta, que ya no sirven a la comunidad. Nicaragüenses, propongámonos todos a construir una sociedad en valores, que como hermanos de una misma patria, nos lleve a vivir un espíritu de fraternidad, libertad y paz. Así pues, celebremos esta Independencia comprometiéndonos a superar las divisiones y actitudes violentas y egoístas, esto implica una verdadera conversión de nuestra manera de pensar, que implica una conversión de corazón, que nos veamos como hermanos para que juntos construyamos una sociedad nueva, motivada por la caridad y solidaridad.

 ¿Cómo debemos de actuar?. Las palabras de Jesús, las que se ha llamado la Regla de Oro, es decir, el criterio rector para toda acción verdaderamente humana y por tanto que nos humaniza y nos congrega en la paz y la alegría común, se trata de poner como el fundamento, el motor y la meta de toda ley, proyecto o programa, la ley del amor. El amor es uno solo. Este viene de Dios que es Amor (Jn).

 Si hay en nuestro corazón ese amor a Dios, entonces todo lo que hacemos estará iluminado e inspirado por el amor. El amor a Dios no es separable del amor al prójimo, ya que lo que hicimos al más pequeño se lo hicimos a Él, en el conocido texto del Juicio Final en San Mateo.

 El hombre, su dignidad y su promoción, especialmente la del más pobre y desvalido, debe ser el criterio orientador de toda reforma, de todo proyecto, de toda iniciativa social.

 La protección y la promoción del hombre, desde su concepción hasta su muerte natural, debe estar en el centro de la economía, de la política, y de toda decisión.

Misa de acción de gracias:

El 15 de septiembre de 1821, después de declarar la Independencia de Centroamérica, los Próceres y Padres de la Patria, mandaron celebrar una misa de gracias. Invitamos al pueblo fiel, a celebrar este 15 de septiembre de 2021, en todas las parroquias de la Provincia eclesiástica, Misas de acción de gracias poniendo el destino de nuestra Patria bajo el amparo de Nuestra Señora, Virgen de los Dolores. Hoy también lo hacemos para que nos haga reconocernos hijos de un mismo Padre celestial, hermanos de igual dignidad, herederos de una historia bendecida y de una tierra, copia feliz del Edén, a la que debemos cuidar y cultivar para que sea una mesa para todos, en paz y prosperidad.

Oremos: Santísima y siempre pura Virgen María, Madre de Jesucristo, Reina del mundo y Señora de todo lo creado; que a ninguno abandonas, a ninguno desprecias ni dejas desconsolado a quien recurre a Ti con corazón humilde y puro. No nos deseches por nuestras indiferencias y actitudes violentas, no abandones a nuestro pueblo. Escucha nuestras súplicas, confiamos en tu infinita misericordia y piedad: socórrenos, oh piadosísima Madre Inmaculada. Amén.

Dado en la sede de la CEN a los 12 días del mes de septiembre de 2021.