Diócesis de Matagalpa

Monseñor Alvarez recuerda a los migrantes en su mensaje dominical

El dolor de los migrantes que en las últimas semanas han salido buscando un mejor horizonte, recordó Monseñor Rolando José Alvarez Lagos, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, durante la Santa Misa en la Iglesia Catedral San Pedro Apóstol, el domingo 4 de Julio del 2021. Reflexionando sobre el Evangelio del día que relata el momento en que a Jesús llega a sus tierras en compañía de sus discípulos, donde enseñaba y la multitud que lo escuchaba se preguntaba: “¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón?”, el Obispo dijo:

“El Carpintero de Nazareth, no representa a los importantes de este mundo, ni a los que tienen influencias, ni a los poderos. Representa a miles de Migrantes forzados, que sobre todo en estas últimas semanas, buscan un mejor horizonte y salen de su tierra, arriesgando su vida, por encontrar lo que nuestro lindo país no les ha brindado. Familias enteras, niños con sus padres por el desierto de la migración, en caravanas de dolor que parten el corazón. Nicaragua se desangra, en el sufrimiento de los privados de libertad, de la desintegración familiar, de los enfermos por la pandemia; se desangra por la extrema pobreza, el desempleo, la falta del pan de cada día, por la injusticia con el campesinado, por el irrespeto a la dignidad del trabajador, el maltrato al obrero. En cada realidad humana que vivimos los nicaragüenses, se encuentra el “carpintero de Nazareth”.

El “carpintero de Nazareth” está en el que huye:

El “carpintero de Nazareth” está en el que huye, se esconde, está en la viuda, el huérfano, el niño en la calle; en la soledad del anciano, en el que se encuentra solo, desesperado y deprimido…. Cercano a nosotros, a cada uno de los pequeños, de los indefensos, de los que no tienen voz, de los olvidados de siempre, de los marginados, de los humillados, de los explotados, de los excluidos. Cercano a los nicaragüenses que nos resistimos y negamos a darle paso a la desesperación y el pesimismo. No a la desesperación, ni al pesimismo hermanos. Hemos de seguir anhelando y trabajando por una Nueva Nicaragua, una nueva nación, con un Estado moderno, funcional y plural. Un país donde todos alcancemos, sin descartes ni exclusiones, sin exclusión ni exclusividades, donde se respete y trabaje en igualdad de condiciones sociales, políticas y económicas, como las que anhelamos y necesitamos en las próximas elecciones. Igualdad de condiciones que le den validez. Con las necesarias oportunidades para quienes quieran competir y donde se respete íntegramente al pueblo.

No hay que tener miedo a que el pueblo se exprese libre y responsablemente en su pensamiento y decisión. Sólo cuando se respeta la soberanía de un pueblo en su pensamiento, expresión y decisión, se garantiza la democracia como sistema de vida social. Los obispos de la Cen, hemos dicho en nuestro Mensaje del 11 de Junio, en la fiesta del Sagrado Corazón, “que queremos y preferimos para Nicaragua un sistema democrático, donde la autoridad política es responsable ante el pueblo y los organismos representativos deben estar sometidos a un efectivo control por parte del cuero social”. 

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Hemos también llamado a la unidad. “La unidad en torno a los principios morales que han sostenido nuestra historia… esta unidad es la base que permite superar presiones e inercias viciosas. Unidad real y efectiva de voluntades y conciencias, capaces de obrar en momentos de difíciles guiados por aquellos principios, valores y teniendo la mente en el bien común. Que nadie ni nadie nos quite, nos robe la esperanza”.

Fotografías: Sergio José Cárdenas.

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