Diócesis de Matagalpa

Seis llamados diferentes al mismo Ministerio

El sábado 19 de Diciembre 2020, en la conmemoración de los 96 años de Erección Canónica de la Diócesis de Matagalpa, serán ordenados 6 Sacerdotes, en la Iglesia Catedral San Pedro, durante la Santa Misa que a las diez de la mañana presidirá Monseñor Rolando José Alvarez, junto al Clero de la Diócesis, en una celebración que tendrá presencia limitada de fieles a causa de la pandemia de la COVID-19, pero con transmisión en vivo a través de Diócesis Media (Medios de Comunicación y Redes Sociales de la Diócesis de Matagalpa), Canal Católico y Radio Católica de Nicaragua, en sus frecuencias, Facebook y Youtube.

Conoce a continuación la historia de cada joven, y de qué manera el Señor ha tocado su mente y su corazón para vivir esta aventura vocacional. Jesús llama a seguirle de diversas maneras.

“Un llamado personal de Dios”. Omar Antonio López Zeledón:

Omar Antonio López Zeledón, Ministerio de Diaconado.

Del ocho al doce de diciembre del 2005, viví un retiro de cristiandad en el santuario del Divino Niño, “Fuente Pura”, Matagalpa, donde sentí la llamada del Señor a servirle, después del retiro formé parte del grupo de Delegados de la Palabra, y fue ahí donde sentí que el Señor me llamaba a algo especial, como es el sacerdocio, en el 2007 hice el intento de entrar al seminario pero no pude entrar debido a que en la Diócesis está establecido vivir las promociones vocacionales y a mí se me hacía difícil poder asistir, fue entonces hasta el 2011 que pude entrar al seminario.

Puedo decir que Dios me llamó personalmente, muchas veces Dios llama por medio de alguien, en mí caso fue diferente, yo sentí ese llamado en mi interior, ese deseo de querer ser sacerdote, era algo que lo llevaba ahí dentro de mí, como decía san Agustín: “NOS HICISTE, SEÑOR, PARA TI, Y NUESTRO CORAZÓN ESTÁ INQUIETO, HASTA QUE DESCANSE EN TI”. Con esta frase podría resumir la llamada que el Señor me hizo al ministerio.

La etapa del seminario fue algo muy enriquecedor, el seminario nos propone vivir cuatro dimensiones para la formación sacerdotal: La dimensión humana, espiritual, intelectual y pastoral, estas cuatro áreas me ayudaron a seguir con amor, dedicación y entrega, fueron nueve años de compartir con diferente hermanos de distintas Diócesis, años de estudio, momentos de alegría, de discernimiento, le agradezco a Dios por llamarme a este don tan sagrado como es el sacerdocio.

Finalmente resumo mi preparación a la ordenación diaconal en tres palabras: Oración, meditación y silencio.

“La vocación: Una Aventura del seguimiento- Cristo”. Edgar Antonio Balmaceda:

Soy Edgar, de la comunidad Las Tunas, parroquia Santa Lucía, ciudad Darío, descubrí mi vocación cuando inicie mi experiencia en la pastoral juvenil, trabajando y misionando con los jóvenes. Mi etapa de formación en el seminario la he vivido desde la autoformación y siendo consciente del gran regalo que Dios me ha dado, la vida y la vocación siendo para mi como una aventura de seguimiento sin condiciones.

Las últimas semanas previa a la ordenación diaconal, la viví en retiro espiritual, como un proceso de subir al monte, y en el silencio escuchar al Señor que me invita a una conversión completa.

“Amo este estilo de vida”. Jader Guido:

Soy Jader Guido, candidato al ministerio diaconal originario de la comunidad Las Cuchillas, parroquia San Dionisio. Mi vocación al sacerdocio surgió primeramente como un deseo de evangelización y servicio a quienes lo necesitan.

Desde niño quería ser misionero. Un día trabajando en el campo manifesté a mi padre el deseo en mi interior de ser sacerdote y esto apenas fue el principio de mi historia. Del seminario guardo gratos recuerdos, siempre tuve familia, hermanos, amigos; pero sobre todo a Cristo que me impulsaba seguir luchando por mi realización. Hoy, ya cerca del ministerio diaconal, siento gozo de haber correspondido al amor de Dios. ¡Amo este estilo de vida!

“Mi vocación la descubrí siendo parte de la Juventud Franciscana”. Luis Francisco Tórrez Martínez:

Descubrí mi vocación cuando estaba jalando, perseverando en la Juventud Franciscana y en Pastoral juvenil de la parroquia Inmaculada Concepción en Sébaco de donde soy originario. Entre tantas dudas, Dios me manifiesta lo que Él quería para mi en un crucifijo, que conservo y fue lo que me impulsó a entrar al seminario el 29 de enero del año 2011.

Todos los momentos y el tiempo que pasé en el seminario, por muy alegres o tristes que fueran, los vi como una oportunidad para formarme, esto ayudó a tomar conciencia sobre la importancia de la formación. Fue una etapa en la que mediante los estudios de Filosofía y Teología pude ir conociendo la voluntad de Dios en mi vida, y todo lo tomé desde mi libertad, eso generó en mi la felicidad.

“Respondí al llamado gracias a la oración”. Paúl Tinoco:

Soy Paúl Tinoco, mi inquietud vocacional comenzó en el año 2010, cuando el padre Ramiro Avendaño me invitó a participar de las convivencias vocacionales, todos los sábados en mi parroquia Inmaculada Concepción de María – Sébaco. Ahí realizábamos Lectio Divina en presencia de Jesús Sacramentado. Fue entonces, como empezó a resonar en mi interior la llamada del Señor al Sacerdocio. La cual, pude responder de forma positiva, gracias a la oración personal, las convivencias vocacionales que ofrece la Diócesis los últimos viernes de cada mes y conversaciones con Sacerdotes.

Viví mi etapa de formación inicial (9 años de Seminario) con alegría y generosidad, interiorizando y discerniendo la llamada por parte del Señor, con oración personal, vivencia de los Sacramentos, acompañado por mi director espiritual, aprendiendo de las enseñanzas de mis formadores, maestros y nuevos amigos en el caminar. En los días previos a mi Ordenación Diaconal, me encuentro nuevamente en la casa de formación, Seminario San Luis Gonzaga, Matagalpa, donde comencé esta gran aventura con Jesús, haciendo mis ejercicios espirituales. Es una experiencia que me ayuda a recordar la ilusión con que ingresé al seminario para ser consagrado y dedicarme al servicio del pueblo Santo. Recen por mi.

“El seminario ha marcado mi vida”. Winston Martínez:

Soy Winston Maynor Martínez Urbina, de la parroquia san Juan Bautista, Matagalpa, hijo del Matrimonio de Thomas Félix Martínez Ortega y Paula Urbina Martínez. Provengo de una familia luchadora y entregada al trabajo.
Junto a mi familia era vendedor de tortillas, durante mi infancia, un día mientras preparaban la masa para luego realizar la venta, escuché por Radio Hermanos, emisora de la Diócesis, una invitación realizada por el presbítero Victor Godoy, a los jóvenes para que vivieran un encuentro vocacional. Participé por 5 años en las convivencias vocacionales, seguidamente ingresé al seminario en el año 2010.

La estancia en el seminario ha marcado mi vida, entre ello la consagración a la virgen María, la fraternidad con las otras diócesis y los ministerios iniciales una vez admitido como seminarista (admisión, lectorado y acolitado).

Puedes leer: “La injusticia tiene su origen en el corazón del hombre”. Mons. Alvarez

Al haber finalizado mis estudios, en enero del 2020 fui enviado por Monseñor Rolando Alvarez a la Parroquia San Pedro La Patriota, Matiguás donde he logrado fortalecer mi vida misionera y amistad con Dios a través de los hermanos. Próximo a recibir el don hermoso de la ordenación al ministerio diaconal expreso mi alegría de entregar al Señor en quien puse la mirada y lleno de amor quiero desgastarme para servir a los hermanos, transmitiendo a Cristo vivo.

Diócesis Media, Redacción Central.